El concepto de emprendedor (I)

El empresario ha muerto. Viva el emprendedor. (Y pronto tendremos dos cadáveres)

Prensa escrita, radio, televisión, internet, políticos, autoridades, bancos, profesionales de todo pelaje y sobre todo en boletines oficiales. Imposible pasar un día sin que la palabra emprendedor o derivados se presente ante ti en tu rutina diaria, sin buscarla ni ser invitada, salvo que vivas en una burbuja. Y es probable que lo haga decenas de veces. El siguiente paso es que aparezca en las retransmisiones deportivas. Sin intención de dar ideas, permanezco atento y a la espera.

¿Cuál es la causa? ¿Emprender está de moda? No, pero lo que es evidente es que existe un DISCURSO EMPRENDEDOR. Por un lado, políticamente se ha optado por el emprendimiento como piedra angular de novedosas políticas públicas, perfectamente válidas si cuentan con continuidad en el tiempo y llegan a constituirse como una verdadera estrategia país. (Europa también está moviéndose en esta dirección -estrategia 2020-.)

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Optar por el emprendimiento como un elemento más de solución a la realidad socio-económica del país (recuperar actividad y ocupación) puede ser una apuesta arriesgada pero valiente. La duda surge cuando medidas concretas vienen acompañadas de un gran ruido –al  que los medios de comunicación acríticos se han sumado masivamente-  que además de solucionar el problema parece querer taparlo. Si una vez que la situación del empleo mejore levemente se abandona esta estrategia, nos encontraríamos ante el enésimo caso de oportunidad perdida y desperdicio de recursos públicos, convirtiendo las acciones actuales en un ejemplo más de marketing político.

En este contexto, el incesante uso político y mediático del concepto emprendedor para representar realidades fuera de su ámbito lo han convertido en un eufemismo. El empresario ha sido asimilado por el emprendedor. Partamos de la premisa de que empresario y emprendedor representan dos conceptos distintos. No todo emprendedor es empresario y viceversa. La figura del empresario socialmente desprestigiada (sobre todo bajo su propia percepción) ha encontrado su sustituto perfecto: el emprendedor.

A este ritmo, pronto el concepto de emprendedor estará totalmente amortizado. Mi propuesta: fijarlo (lo intentaré en sucesivos post) y respetarlo.

 

 

David A. Sancho Suárez – Socio Gerente LEXINTEK AIC, S.L.

Extensión tarifa plana de autónomos. Balance a un mes vista: escasa y perversa

El 28 de septiembre se publicaba finalmente en el BOE la conocida como ley de Emprendedores, entrando el 30 en vigor y con ella una de las medidas más esperadas: la extensión de la conocida como tarifa plana de autónomos.

Y tras un mes de vida puede afirmarse que está cumpliendo su objetivo principal: mejorar una sangrante estadística. Es un hecho, nuevos autónomos están llegando, se está generando empleo, pero se trata de empleo con escasas posibilidades de consolidación.

¿Y por qué ocurre esto?, porque la propia ley lo impide. Entre las condiciones para poder acogerse a la bonificación se incluyen, entre otras, la imposibilidad de contratación de trabajadores, de constituir  una sociedad mercantil (tras el giro interpretativo de la seguridad social) ó la obligación de no haber ejercido actividad por cuenta propia, es decir, ser autónomo, en los últimos 5 años.

Me detendré en este punto, que supone un doble golpe a los autónomos expulsados por la crisis. La tarifa plana  excluye al colectivo en el que más efectiva podía ser la medida: autónomos “de toda la vida” que en pleno auge de la crisis tuvieron que cerrar sus negocios y que en estos momentos conservan vocación, actitud y poseen una jugosa y aleccionadora experiencia. Es este perfil autónomo el que cuenta con mayor posibilidad de crear empleos a corto plazo para los colectivos especialmente sensibles que se quiere proteger. La justificación: evitar el fraude. Analicemos un supuesto. Autónomo con trabajadores a su cargo en un negocio de 15 años que cierra a finales de 2010 para beneficiarse 3 años después de las suculentas bonificaciones servidas por la tarifa plana que ha podido perfectamente prever y anticipar. Si el objetivo fuese evitar el fraude podría haberse ajustado el período de exclusión y establecido otro tipo de condiciones.

Prolifera bajo la tarifa, la figura del autónomo que trabaja desde casa, sin inversión productiva, de baja facturación (intenta proveerse de un mínimo salario) a modo de MINI JOBs informales, irreprochables desde el punto de vista individual, pero escaso en cuanto al ámbito de aplicación de la ley.

 

David A. Sancho Suárez – Socio Gerente LEXINTEK AIC, S.L.

La burbuja emprendedora

Prensa, radio, televisión, portales de internet, redes sociales, blogs, boletines oficiales, … Desde este verano, la palabra emprendedor ha estado en primera línea de todos estos medios de comunicación.

Este término define a aquella persona que, por cuenta propia, decide llevar a la realidad una idea de negocio basada en experiencias profesionales anteriores, ideas revolucionarias, mucha fe y/o la excelencia en su campo laboral.

Sin embargo, actualmente, muchas son las personas que se convierten en emprendedores, buscando una salida a su situación personal de desempleo. Cansados de no encontrar un trabajo por cuenta ajena, agobiados en ocasiones por distintas cargas económicas y con la sombra del fin de la prestación o subsidio cerniéndose sobre ellos, se lanzan a ser sus propios jefes.

Por si esto fuera poco, el Gobierno ha preparado y puesto a disposición de muchos sectores de la población activa, ciertas medidas que pretenden facilitar la toma y ejecución de esta decisión. Hacerse autónomo y lanzarse a abrir su propio negocio.

La propia palabra denota autosuficiencia. Esto es algo que en ocasiones queda enmascarado por las medidas anteriores, el bombardeo mediático al respecto y ante el que se nos expone día a día y la atractiva visión de los innumerables casos de jóvenes empresarios de éxito, entre otras cosas.

Todo esto ha llevado a que, convertirse en emprendedor, sea sólo cuestión de 48 horas y que, en muchas ocasiones, no se medite lo suficiente. No sólo el qué, sino el cómo y el si debo o no…

Un concepto, emprendedor, que hasta hace bien poco estaba menospreciado en España, ha pasado a ser la palabra de moda del verano y parece que, camino lleva de serlo este otoño.

La acumulación de determinados tipos de establecimientos, como son las fruterías, bares, pequeñas tiendas de ropa, centros de estética, multitud de franquicias, etc. saturan unas calles que en ocasiones ven levantar y echar las mismas persianas, pero con distintos escaparates, en muy poco tiempo. Unas calles, cuyos viandantes, pasean más que compran por el momento.

La burbuja emprendedora terminará de crecer con la publicación de la nueva Ley de Emprendedores este sábado pasado. Cuando lo haga, como todas, explotará. Esto no es algo negativo, sino que ayudará a consolidar un nuevo motor dentro de la economía española, eliminando muchos proyectos faltos de planificación suficiente, mal orientados o económicamente inviables.

En mi opinión, emprender es una opción, pero como todas, hay que estudiarla con la responsabilidad que requieren este tipo de aventuras en las que se pone en juego algo más que unas líneas en el currículo.

Pedro Herrero Goizueta – Socio Gerente LEXINTEK AIC, S.L.