El empresario ha muerto. Viva el emprendedor. (Y pronto tendremos dos cadáveres)

Prensa escrita, radio, televisión, internet, políticos, autoridades, bancos, profesionales de todo pelaje y sobre todo en boletines oficiales. Imposible pasar un día sin que la palabra emprendedor o derivados se presente ante ti en tu rutina diaria, sin buscarla ni ser invitada, salvo que vivas en una burbuja. Y es probable que lo haga decenas de veces. El siguiente paso es que aparezca en las retransmisiones deportivas. Sin intención de dar ideas, permanezco atento y a la espera.

¿Cuál es la causa? ¿Emprender está de moda? No, pero lo que es evidente es que existe un DISCURSO EMPRENDEDOR. Por un lado, políticamente se ha optado por el emprendimiento como piedra angular de novedosas políticas públicas, perfectamente válidas si cuentan con continuidad en el tiempo y llegan a constituirse como una verdadera estrategia país. (Europa también está moviéndose en esta dirección -estrategia 2020-.)

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Optar por el emprendimiento como un elemento más de solución a la realidad socio-económica del país (recuperar actividad y ocupación) puede ser una apuesta arriesgada pero valiente. La duda surge cuando medidas concretas vienen acompañadas de un gran ruido –al  que los medios de comunicación acríticos se han sumado masivamente-  que además de solucionar el problema parece querer taparlo. Si una vez que la situación del empleo mejore levemente se abandona esta estrategia, nos encontraríamos ante el enésimo caso de oportunidad perdida y desperdicio de recursos públicos, convirtiendo las acciones actuales en un ejemplo más de marketing político.

En este contexto, el incesante uso político y mediático del concepto emprendedor para representar realidades fuera de su ámbito lo han convertido en un eufemismo. El empresario ha sido asimilado por el emprendedor. Partamos de la premisa de que empresario y emprendedor representan dos conceptos distintos. No todo emprendedor es empresario y viceversa. La figura del empresario socialmente desprestigiada (sobre todo bajo su propia percepción) ha encontrado su sustituto perfecto: el emprendedor.

A este ritmo, pronto el concepto de emprendedor estará totalmente amortizado. Mi propuesta: fijarlo (lo intentaré en sucesivos post) y respetarlo.

 

 

David A. Sancho Suárez – Socio Gerente LEXINTEK AIC, S.L.

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