Atrás quedaron los tiempos en que, además de emerger como las setas en el bosque después de la lluvia, las ONG’s reclutaban todo tipo de voluntarios en sus filas; jóvenes universitarios con ganas de echar una mano los fines de semana en actividades de sensibilización, jubilados con disponibilidad para hacerse cargo de los horarios  de información en la sede social, amas de casa que mantenían a los demás socios informados a través de correos electrónicos mensuales, etc.

Como su nombre indica, personas muy voluntariosas. Pero, en ocasiones, con carencias técnicas importantes. Éstas, han ido compensándose hasta la fecha gracias al tirón que este tipo de organizaciones han tenido en nuestra sociedad, la bonanza económica de principios y mediados de década y la multitud de subvenciones y ayudas disponibles hasta entonces, principalmente.

Lejos de criticar, lo que hasta hoy ha sido su buen hacer y ha permitido que estas asociaciones llegaran a desempeñar la importante labor social que hoy en día siguen llevando a cabo, se pretende hacer un análisis de la actual situación y todos los cambios acaecidos y que les afectan.

Por un lado estarían las vías de financiación. Además de las “simbólicas” cuotas de los socios y alguna aportación ocasional más importante, donaciones… Las subvenciones y ayudas, tanto públicas como privadas, se han visto reducidas drásticamente debido a la actual crisis económica. Esto significa, a la hora de optar a cualquier financiación para cualquiera de los proyectos que se pretenden llevar a cabo, mayor competencia. Por tanto, ser mejores que “la competencia”.

En el otro lado, relacionado con lo anterior, estaría la necesidad de reflejar una imagen transparente de la gestión de la junta y de la labor de los trabajadores y voluntarios de la ONG, así como del desarrollo de los proyectos realizados. En la era de las nuevas tecnologías, algo ayuda en este sentido la difusión que mediante las redes sociales, newsletters y los blogs pueda llevarse a cabo.

En este ámbito, surgen organismos certificadores de transparencia para estos tipos de organizaciones no lucrativas. Instituciones como Fundación Lealtad”, ofrecen a particulares y empresas información independiente, objetiva y homogénea sobre las ONG para ayudarles a decidir con qué ONG colaborar y orientarles para hacer un seguimiento de sus donaciones. Para ello, se realizan análisis de transparencia a aquellas ONG que voluntariamente lo solicitan.

Los requisitos e información solicitada en este tipo de auditorías, son cada vez más detallados y exigentes. No conviene olvidar en este sentido, la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. En ella, se establece el marco legal de la fiscalidad en las ENL’s y, es sobre esta Ley, en torno a la que giran muchas de las exigencias de transparencia que comentamos.

Por todo esto, es por lo que cada vez se torna más necesario la profesionalización de este tipo de entidades. Ya no basta con la labor amateur de los voluntarios, sino que es necesario incorporar técnicos contables, financieros, legales, de comunicaciones… Para poder ser competitivos y seguir funcionando.

 

Pedro Herrero Goizueta – Socio Gerente LEXINTEK AIC, S.L.

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